miércoles, 21 de octubre de 2026

SANTA DULCE DE LOS POBRES: EL ÁNGEL BUENO DE BRASIL

 


Una vida dedicada a los que más sufrían, una historia de fe, humildad y amor al prójimo.

Una niña con un corazón extraordinario

En la ciudad de Salvador de Bahía, Brasil, nació el 26 de mayo de 1914 una niña llamada Maria Rita de Souza Brito Lopes Pontes. Nadie podía imaginar entonces que aquella pequeña se convertiría en una de las figuras más queridas de la solidaridad brasileña.

Desde muy joven, Maria Rita sintió una profunda preocupación por quienes vivían en la pobreza. Cuando tenía apenas siete años perdió a su madre, una experiencia dolorosa que marcó su infancia. Sin embargo, su corazón conservó una enorme sensibilidad hacia el sufrimiento de los demás.

A los 13 años comenzó a recibir en su propia casa a personas enfermas y necesitadas, ofreciéndoles cuidados y buscando la manera de aliviar sus dificultades. Mientras otros adolescentes disfrutaban de su juventud, ella ya sentía que su camino estaba ligado al servicio de los más humildes.


El nacimiento de una vocación

En 1933, Maria Rita ingresó en una congregación religiosa y adoptó el nombre de Irmã Dulce, o Hermana Dulce, en homenaje a su madre.

Su vocación no se limitaba a la oración. Para ella, la fe debía expresarse mediante acciones concretas: alimentar al hambriento, cuidar al enfermo, acompañar al abandonado y devolver la esperanza a quienes parecían haberla perdido.

Trabajó como enfermera voluntaria, docente y misionera, pero pronto comprendió que su verdadera misión estaba en las calles, junto a las familias pobres y las personas que no encontraban ayuda en ningún otro lugar.

No tenía grandes recursos económicos ni contaba con instalaciones adecuadas. Sin embargo, poseía algo que muchas veces resulta más poderoso que el dinero: una voluntad inquebrantable de ayudar.


De un humilde gallinero a una gran obra de amor

Uno de los episodios más recordados de su vida ocurrió en 1949.

En Salvador de Bahía había numerosos enfermos sin hogar ni atención médica. Hermana Dulce buscaba desesperadamente un lugar donde recibirlos. Ante la falta de alternativas, consiguió autorización para alojar a unos 70 enfermos en un sencillo gallinero situado junto a un convento.

Aquel espacio humilde se convirtió en el comienzo de una obra extraordinaria.

Con esfuerzo, perseverancia y la colaboración de personas solidarias, fue transformando aquella pequeña iniciativa en una institución dedicada a la atención de los más necesitados.

En 1959 fundó oficialmente las Obras Sociales Hermana Dulce. Con el paso de los años, aquella obra creció hasta convertirse en un importante complejo de asistencia social y sanitaria, conocido por brindar atención gratuita a personas vulnerables.

¡Qué hermosa enseñanza nos deja esta historia! Lo que comenzó con un lugar humilde y unas pocas decenas de enfermos terminó convirtiéndose en una esperanza para miles de personas.

Hermana Dulce no esperó a tenerlo todo para comenzar. Empezó con lo que tenía, y nunca dejó de luchar por aquello en lo que creía.


Una mujer pequeña, una voluntad inmensa

Quienes conocieron a Hermana Dulce recuerdan su frágil apariencia física, su humildad y su incansable capacidad de trabajo.

Su vida no estuvo libre de dificultades. Necesitó conseguir donaciones, convencer a quienes podían colaborar y superar innumerables obstáculos para mantener en funcionamiento sus obras.

Pero había algo que nunca cambió: su compromiso con los pobres.

No buscaba riqueza, fama ni reconocimiento. Su mayor preocupación era que una persona enferma recibiera atención, que un niño tuviera oportunidades y que alguien abandonado encontrara un lugar donde sentirse protegido.

Su dedicación llegó a ser tan reconocida que en 1988 fue propuesta para el Premio Nobel de la Paz.

Para el pueblo brasileño, se había convertido en el Ángel Bueno de Bahía, una mujer que demostraba con sus actos que la solidaridad no es solamente una palabra bonita, sino una forma de vivir.


Su despedida y el reconocimiento de su santidad

Después de décadas de entrega, Hermana Dulce falleció el 13 de marzo de 1992, en Salvador de Bahía, a los 77 años.

Su partida dejó una profunda tristeza, pero también una obra que continuó creciendo y ayudando a quienes más lo necesitaban.

La Iglesia católica reconoció sus virtudes y, tras el correspondiente proceso de canonización, el papa Francisco la declaró santa el 13 de octubre de 2019, en una ceremonia celebrada en el Vaticano.

Desde entonces, es conocida oficialmente como Santa Dulce de los Pobres, y es considerada la primera mujer nacida en Brasil en ser canonizada.

Su historia sigue inspirando a quienes creen que la verdadera grandeza de una persona no depende de su poder, su dinero ni su posición social, sino de lo que es capaz de hacer por los demás.

El legado de Santa Dulce: una lección para toda la humanidad

La vida de Santa Dulce de los Pobres nos invita a reflexionar sobre una realidad que continúa presente en el mundo: millones de personas sufren hambre, enfermedades, soledad y falta de oportunidades.

Frente a esas dificultades, muchas veces pensamos que no podemos hacer demasiado. Creemos que para cambiar las cosas necesitamos grandes recursos o una posición importante.

Pero la historia de esta religiosa brasileña nos demuestra que una acción pequeña puede convertirse en el comienzo de algo enorme.

Un plato de comida, una palabra de aliento, una mano tendida o una visita a una persona que está sola pueden cambiar el día —y a veces la vida— de alguien que sufre.

Santa Dulce nos enseñó que la compasión debe transformarse en hechos, que la fe puede convivir con el trabajo incansable y que la dignidad humana merece ser respetada sin distinciones.

Su ejemplo también nos recuerda que una sociedad más justa no se construye solamente con discursos, sino con personas dispuestas a comprometerse con el bienestar de los demás.


Una reflexión final para tener en cuenta

Tal vez no todos podamos construir hospitales ni dedicar nuestra vida entera a una gran obra social. Pero todos podemos hacer algo para aliviar el sufrimiento que nos rodea.

No hace falta ser rico para compartir, ni ser poderoso para ayudar. A veces, lo que una persona necesita no es una fortuna, sino alguien que la escuche, la acompañe y le haga sentir que no está sola.

Santa Dulce de los Pobres convirtió su fe en servicio, su humildad en fortaleza y su amor en una obra que sigue dando frutos.

Que su historia nos ayude a comprender que el mundo necesita menos indiferencia y más solidaridad, menos egoísmo y más generosidad, menos palabras vacías y más amor verdadero.

Porque cuando ayudamos a quien sufre, no solamente mejoramos su vida: también hacemos un poco más humano el mundo en el que vivimos.

¡Dios los bendiga!


Sobre una idea de:

jueves, 15 de octubre de 2026

El fenómeno de El Niño y las inundaciones: cuando la naturaleza nos pone a prueba

 

Cunamoryvos — ¡Por el amor, la esperanza y la solidaridad!

¿Qué es el fenómeno de El Niño?
El fenómeno de El Niño es un proceso natural que se produce cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial se calientan más de lo habitual. Este cambio en la temperatura del mar modifica la circulación de la atmósfera y puede alterar el clima en distintas regiones del mundo.
Sus efectos no son iguales en todos los países. En algunas zonas provoca sequías, mientras que en otras favorece lluvias intensas, tormentas e inundaciones.
En Argentina, especialmente en algunas regiones del Litoral y de la cuenca del Río de la Plata, El Niño puede aumentar las probabilidades de precipitaciones abundantes y crecidas de los ríos. Sin embargo, las inundaciones también dependen de otros factores, como la saturación del suelo, el estado de los ríos, las características del terreno y la planificación urbana.
Cuando el agua invade nuestros hogares 

las lluvias persistentes pueden hacer que los arroyos, ríos y lagunas superen sus niveles habituales. Cuando el agua no logra escurrir adecuadamente, las calles se convierten en corrientes, los campos quedan bajo el agua y muchas familias deben abandonar sus viviendas.
Las consecuencias pueden ser muy dolorosas:
Pérdidas materiales: viviendas, muebles, ropa, herramientas y vehículos dañados.
Daños en la producción: campos anegados, animales afectados y cosechas perdidas.


Problemas de salud: contaminación del agua, dificultades para acceder a medicamentos y aumento de ciertos riesgos sanitarios.
Interrupción de servicios: caminos cortados, dificultades en el transporte y cortes de electricidad.
Consecuencias emocionales: angustia, incertidumbre y el temor de perder aquello que tanto costó construir.
Detrás de cada inundación hay personas, familias y comunidades que necesitan ayuda para recuperarse.
¿Podemos prevenir las inundaciones?
No podemos impedir que llueva ni controlar los fenómenos naturales, pero sí podemos reducir sus consecuencias mediante la prevención y la planificación.
Algunas medidas fundamentales son:
Mantener limpios los desagües, las zanjas y los conductos pluviales.
Evitar arrojar residuos en calles, arroyos y ríos.


Mejorar los sistemas de drenaje y proteger los humedales que ayudan a regular el agua.
Planificar las ciudades y evitar nuevas construcciones en zonas de alto riesgo.
Contar con sistemas de alerta temprana y planes de evacuación.
Informar a la población sobre cómo actuar ante una emergencia.
También es importante que las autoridades, los especialistas y las comunidades trabajen juntos para identificar las zonas vulnerables y preparar respuestas rápidas.
¿Cómo debemos actuar ante una inundación?
La seguridad de las personas debe ser siempre la prioridad.
Si las autoridades emiten una alerta, es importante mantenerse informado por canales oficiales y seguir sus indicaciones. No debemos cruzar calles anegadas, arroyos ni caminos cubiertos por el agua, ya sea caminando o en un vehículo. Una corriente aparentemente pequeña puede ser muy peligrosa.
Si el agua amenaza nuestra vivienda, debemos preparar documentos importantes, medicamentos y elementos esenciales, siempre que hacerlo no implique exponernos al peligro. Nunca debemos tocar instalaciones eléctricas ni aparatos conectados si hay agua en el lugar.
Ante una emergencia, hay que recurrir a los servicios oficiales de asistencia y evacuación.

La solidaridad también es una forma de prevención
Cuando una inundación golpea a una comunidad, la solidaridad se vuelve indispensable. Una familia puede perder sus pertenencias en cuestión de horas y necesitar alimentos, ropa seca, agua potable, medicamentos o un lugar seguro donde permanecer.
Ayudar no significa solamente entregar cosas materiales. También es acompañar, escuchar, colaborar con las tareas de recuperación y respetar la dignidad de quienes atraviesan momentos difíciles.
Las donaciones deben organizarse de manera responsable, siguiendo las necesidades indicadas por los organismos de asistencia.
Cuidar la naturaleza es cuidar nuestra vida
Los fenómenos climáticos naturales forman parte del funcionamiento de nuestro planeta. Pero la deforestación, la ocupación de zonas inundables, la contaminación y la falta de infraestructura adecuada pueden agravar los daños.
Por eso, cuidar los ríos, preservar los humedales, mantener los espacios naturales y planificar responsablemente nuestras ciudades no son cuestiones menores: son decisiones que pueden proteger vidas.
Una reflexión para compartir
No podemos elegir cuándo llegará una gran tormenta, pero podemos prepararnos mejor para enfrentarla.
Las inundaciones nos recuerdan que somos parte de la naturaleza y que nuestras acciones tienen consecuencias. La prevención necesita compromiso, las soluciones requieren planificación y la recuperación exige solidaridad.
Que ninguna familia tenga que enfrentar sola la fuerza del agua. Que la responsabilidad, la solidaridad y el respeto por la vida sean siempre más fuertes que la indiferencia.

Cunamoryvos: un espacio para reflexionar, aprender y recordar que, ante las dificultades, la humanidad y el amor al prójimo siguen siendo nuestra mayor esperanza.

¡Muchas Gracias!
"Dios los bendiga"

jueves, 24 de septiembre de 2026

"La Dama del Lago de Como"

 

En las orillas del Lago de Como, en el norte de Italia, existen numerosas historias de pueblos antiguos, villas señoriales y caminos que parecen esconder secretos de otras épocas.


Una de las leyendas más misteriosas habla de una mujer conocida simplemente como la Dama del Lago.
Cuenta la tradición que, hace muchos siglos, vivía en una antigua villa cercana al lago una joven de extraordinaria belleza. Su vida cambió cuando se enamoró de un hombre que pertenecía a una familia enfrentada con la suya.
A pesar de la oposición de ambas familias, los jóvenes decidieron encontrarse en secreto una noche, junto a la orilla del lago.


Pero aquella noche ocurrió una terrible desgracia.
El joven nunca llegó.
La muchacha esperó durante horas bajo una intensa tormenta. Cuando finalmente comprendió que algo había sucedido, comenzó a caminar desesperadamente por la orilla. Según la leyenda, terminó cayendo al lago y desapareció entre las aguas oscuras.

Desde entonces, algunos habitantes aseguran que, durante las noches de niebla, puede verse una figura femenina vestida de blanco caminando lentamente junto al agua.
No habla.
No grita.
Simplemente camina.
Los pescadores de la zona cuentan que, cuando la niebla cubre completamente el lago y todo queda en silencio, puede escucharse una voz femenina pronunciando el nombre de alguien.
La antigua creencia dice que quien escucha su nombre no debe responder.
Según la leyenda, si la persona contesta, la Dama comienza a acercarse lentamente desde la niebla.
Otros aseguran que solamente aparece ante quienes llevan consigo una tristeza profunda o un amor perdido.
Pero existe una última parte de la historia que resulta todavía más inquietante.
Dicen que, algunas noches, la Dama no aparece caminando junto al lago.
Aparece dentro del agua.
Los pescadores que aseguran haberla visto dicen que su rostro permanece oculto bajo sus largos cabellos y que, poco a poco, comienza a hundirse hasta desaparecer.
Al día siguiente, cuando sale el sol, no queda ninguna señal.
Solo una superficie tranquila...
como si durante la noche nada hubiera ocurrido.
¿Leyenda o realidad?
Probablemente nunca sepamos cuánto hay de verdad en esta historia. Como muchas leyendas populares italianas, la Dama del Lago pudo haber nacido de antiguas tragedias, supersticiones y relatos transmitidos de generación en generación.
Pero quizás esa sea precisamente la magia de las leyendas:
no necesitan demostrar que ocurrieron para conseguir que, cuando caminamos junto a un lago cubierto de niebla, miremos hacia el agua... y nos preguntemos si realmente
estamos solos.

¡Muchas gracias!
"Dios los bendiga"

viernes, 11 de septiembre de 2026

Freddie Mercury: una voz que se convirtió en leyenda

 

Hay artistas que triunfan durante una época y otros que, con el paso de los años, siguen siendo escuchados por nuevas generaciones. 
Freddie Mercury pertenece, sin dudas, a este último grupo.
Su voz, su personalidad y su extraordinaria presencia sobre el escenario lo transformaron en uno de los grandes íconos de la música del siglo XX.
Sus primeros años:
Freddie Mercury nació como Farrokh Bulsara, el 5 de septiembre de 1946, en Stone Town, en la entonces colonia británica de Zanzíbar. Sus padres eran de origen parsi y, durante su infancia, Freddie recibió una formación que incluía estudios de piano y música.
En su juventud se trasladó con su familia al Reino Unido. 
Allí comenzó a desarrollar con mayor intensidad su pasión por la música y a participar en diferentes grupos.
Pero su vida cambiaría para siempre cuando, en 1970, se unió a Brian May y Roger Taylor. Poco después llegaría John Deacon, formando la banda que el mundo conocería como Queen.


Queen y el nacimiento de una leyenda:
Con Queen, Freddie encontró el espacio perfecto para desarrollar toda su creatividad.
La banda combinó rock, ópera, música popular y elementos de diferentes estilos, creando un sonido propio. Pero además de su capacidad como cantante y compositor, Mercury poseía algo difícil de explicar: una enorme conexión con el público.
En el escenario podía convertirse en un verdadero espectáculo. Su manera de moverse, su vestimenta, sus gestos y, especialmente, su poderosa voz hicieron de sus presentaciones acontecimientos inolvidables.
Algunos de sus grandes éxitos:
A lo largo de su carrera junto a Queen, Freddie Mercury participó en canciones que se convirtieron en clásicos de la música mundial.
Entre ellas podemos recordar:
Bohemian Rhapsody, una de las obras más innovadoras y reconocidas de Queen.
We Are the Champions, convertida en un himno deportivo y de celebración en todo el mundo.
We Will Rock You, con un ritmo inconfundible que todavía hace participar al público.
Somebody to Love, donde Mercury demuestra toda la potencia y riqueza de su voz.
Don't Stop Me Now, una canción llena de energía y optimismo.
Radio Ga Ga, famosa también por la participación del público con sus palmas.
Another One Bites the Dust, uno de los grandes éxitos de Queen.
Crazy Little Thing Called Love, con una marcada influencia del rock and roll.
The Show Must Go On, una canción especialmente emotiva dentro de la última etapa de su carrera.


Freddie Mercury también desarrolló una carrera como solista. En 1985 publicó el álbum Mr. Bad Guy, y posteriormente trabajó junto a la soprano española Montserrat Caballé.
De esa colaboración nació Barcelona, canción que se convirtió en uno de los grandes momentos de su carrera y que estuvo vinculada a los Juegos Olímpicos de Barcelona de 1992.
Una presentación inolvidable
Uno de los momentos más recordados de Freddie Mercury ocurrió el 13 de julio de 1985, durante el histórico concierto Live Aid, realizado en el estadio de Wembley, en Londres.
Queen tuvo una actuación relativamente breve, pero Mercury logró conquistar a decenas de miles de personas presentes en el estadio y a millones que seguían el espectáculo por televisión.
Aquella presentación es considerada una de las actuaciones más memorables de la historia del rock.
Sus últimos años
A finales de la década de 1980, la salud de Freddie comenzó a deteriorarse. Sin embargo, continuó trabajando y grabando con Queen siempre que pudo.
Freddie Mercury murió el 24 de noviembre de 1991, a los 45 años, en Londres.
Su desaparición provocó una enorme conmoción en todo el mundo. Pero su música no desapareció con él.
El legado de Freddie Mercury
Más de tres décadas después de su muerte, sus canciones continúan sonando en radios, conciertos, películas y hogares de todo el planeta.
Freddie Mercury no fue solamente un gran cantante. Fue un artista que se atrevió a romper moldes, a experimentar y a transformar cada presentación en una experiencia.
Su historia también nos deja una reflexión: el talento puede convertir a una persona en artista, pero la pasión, el esfuerzo y la capacidad de transmitir emociones pueden convertirla en inolvidable.
Y Freddie Mercury logró justamente eso.
El espectáculo terminó, pero la música continúa.
Porque, como dice uno de sus grandes himnos:
The show must go on. (El espectáculo debe continuar)

¡Muchas gracias!
"Dios los bendiga"
Sobre una idea de:

viernes, 4 de septiembre de 2026

"Aves del litoral argentino"

 



Alas que dan vida a nuestros ríos y humedales
El Litoral argentino es una tierra privilegiada. Los grandes ríos Paraná y Uruguay, sus islas, lagunas, esteros y bañados forman uno de los ambientes naturales más importantes de nuestro país.
Entre juncales, camalotes y árboles de las riberas, cientos de especies de aves encuentran alimento, refugio y lugares donde reproducirse. Algunas son pequeñas y discretas; otras, en cambio, llaman inmediatamente nuestra atención por sus colores, su tamaño o sus particulares cantos.
Observarlas es también una manera de descubrir y valorar la enorme riqueza natural que tenemos.
Algunas de sus protagonistas:

Garza mora — Ardea cocoi
Una de las aves más elegantes de nuestros ambientes acuáticos. Es grande, de plumaje gris y blanco, con cuello, pico y patas largos. Suele permanecer inmóvil en las orillas esperando el momento oportuno para capturar peces y anfibios. 

Chajá — Chauna torquata
Habitante característico de lagunas, esteros y zonas inundables. Su aspecto robusto, sus largas patas y su particular voz lo convierten en una de las aves más reconocibles del Litoral. Se lo puede observar, por ejemplo, en los Esteros del Iberá, en Corrientes.

Jacana — Jacana 
Una verdadera especialista de los humedales. Sus largos dedos le permiten desplazarse sobre la vegetación flotante sin hundirse. Su combinación de colores oscuros y castaños, junto con su pico llamativo, hace que sea relativamente fácil de reconocer. Está presente en ambientes de humedal argentinos. 

El Hornero Federal — Amblyramphus holosericeus

Quizás uno de los habitantes más vistosos de los juncales. El adulto presenta la cabeza y garganta de un intenso color rojo, contrastando con su cuerpo negro. Está estrechamente asociado a ambientes de totorales y juncales y es considerado poco común en algunos sitios. 

Biguá — Nannopterum

De plumaje oscuro y excelente nadador, es frecuente observarlo posado con las alas extendidas junto al agua. Se alimenta principalmente de peces y es un habitante habitual de ríos, lagunas y otros ambientes acuáticos.
Un patrimonio que debemos cuidar
Las aves cumplen funciones fundamentales en los ecosistemas: participan en la dispersión de semillas, controlan poblaciones de insectos y otros animales y forman parte de las complejas cadenas alimentarias de nuestros humedales.
Pero necesitan que conservemos los lugares donde viven.
Los ríos, lagunas, bañados, islas y juncales no son simplemente paisajes bonitos: son hogares.
Por eso, cuando caminemos por la naturaleza y encontremos un ave, quizás lo mejor que podamos hacer sea detenernos un instante, observarla en silencio y dejarla continuar con su vida.
Porque cuidar una pequeña ave también es cuidar el agua, los árboles, los humedales y, en definitiva, nuestra propia casa: la Tierra.
“Cuando aprendemos a mirar la naturaleza con respeto, descubrimos que cada pájaro que cruza el cielo lleva consigo una pequeña parte de la belleza de nuestra Argentina.”
La diversidad de aves argentinas es enorme: la lista nacional reúne más de mil especies, y existen herramientas específicas para identificarlas por fotografías, sonidos, distribución y hábitat.  
                                    ¡Muchas Gracias!
"Dios los bendiga"



lunes, 24 de agosto de 2026

"La vida es el verdadero valor"

 


Cuando las ambiciones de unos pocos valen más que la vida de muchos.

Hay una pregunta que atraviesa la historia de la humanidad y que, cada vez que estalla una guerra, vuelve a dolernos con más fuerza: ¿por qué quienes gobiernan países poderosos parecen, en ocasiones, no darle el valor suficiente a la vida de sus propios ciudadanos?
¿Por qué son miles y miles de jóvenes los que terminan en los campos de batalla? ¿Por qué las familias deben despedir a sus hijos, padres, hermanos y esposos, mientras otros deciden desde la distancia el destino de pueblos enteros?


La respuesta no es sencilla, pero muchas guerras han tenido detrás ambiciones territoriales, intereses económicos, deseos de poder, rivalidades políticas o ideológicas y antiguas disputas. El gran drama es que, mientras unos pocos toman las decisiones, son millones de personas comunes las que sufren sus consecuencias.
En una guerra, no sólo mueren soldados. También mueren niños, ancianos y civiles inocentes. Se destruyen hogares, hospitales, escuelas y pueblos enteros. Se rompen familias y quedan heridas que pueden durar generaciones.
Y entonces surge otra pregunta todavía más profunda: ¿qué puede valer una porción de territorio, una riqueza natural o una victoria política frente a una sola vida humana?


Quizás uno de los mayores peligros del poder sea la distancia. Cuando una persona deja de ver rostros y comienza a ver únicamente mapas, estadísticas, recursos o estrategias, puede olvidar que detrás de cada número hay una vida. Un joven que quería estudiar. Un padre que deseaba volver a abrazar a sus hijos. Una madre que esperaba a su hijo. Una familia que simplemente quería vivir en paz.
Los pueblos, en cambio, casi nunca son quienes realmente desean la guerra. Los pueblos desean trabajar, criar a sus hijos, estudiar, progresar, amar y vivir tranquilos. Pero demasiadas veces quedan atrapados en conflictos que no eligieron.
La humanidad ha logrado avances extraordinarios en la ciencia y la tecnología. Hemos llegado al espacio, desarrollado tratamientos que salvan vidas y construido herramientas capaces de transformar el mundo. Sin embargo, todavía no hemos conseguido derrotar definitivamente a la ambición desmedida, al odio y al deseo de dominación.

Tal vez el verdadero progreso de la humanidad no se mida únicamente por lo que somos capaces de inventar, sino por nuestra capacidad para resolver los conflictos sin destruirnos.
Ninguna bandera debería ser más importante que la vida.
Ningún territorio debería justificar la muerte de inocentes.
Ninguna ambición debería estar por encima del derecho de los pueblos a vivir en paz.


Los seres humanos debemos aprender, de una vez por todas, que la grandeza de un país no está en conquistar más tierras ni en demostrar mayor poder militar. La verdadera grandeza está en proteger a su gente, respetar a otros pueblos y trabajar por un mundo donde las diferencias se resuelvan con diálogo.
Porque cuando termina una guerra, muchas veces los que decidieron comenzarla conservan su poder. Pero quienes pierden a sus seres queridos cargan con el dolor durante toda la vida.
Quizás la gran deuda de nuestra civilización sea aprender a valorar la vida humana por encima de las ambiciones de quienes gobiernan.

¡Cunamoryvos!
*Por el amor, la esperanza, 
y la paz entre los pueblos*

Sobre una idea de:
¡Muchas gracias!
"Dios los bendiga"

SANTA DULCE DE LOS POBRES: EL ÁNGEL BUENO DE BRASIL

  Una vida dedicada a los que más sufrían, una historia de fe, humildad y amor al prójimo. Una niña con un corazón extraordinario En la ciud...