domingo, 26 de julio de 2026

POR LA PAZ

La buena convivencia:  
un camino hacia un mundo mejor 


Vivimos en un mundo donde las diferencias de ideas, 
culturas, costumbres y creencias forman parte de la 
riqueza de la humanidad. 


Sin embargo, esa diversidad solo puede convertirse 
en un verdadero tesoro cuando está acompañada por 
el respeto, la empatía y el deseo sincero de convivir en paz. 
Las ambiciones desmedidas suelen alejarnos de 
lo verdaderamente importante. 
La búsqueda incesante de poder, riqueza o reconocimiento 
puede hacernos olvidar que el mayor patrimonio de una 
persona es su capacidad para hacer el bien y tender una 
mano a quien la necesita. 


La buena convivencia comienza con los pequeños 
gestos cotidianos: 
escuchar antes de juzgar, respetar las opiniones ajenas, 
ayudar sin esperar recompensa, agradecer, pedir perdón 
cuando nos equivocamos y valorar la dignidad de 
cada ser humano. 


No necesitamos pensar todos igual para vivir en armonía. 
Lo que realmente necesitamos es comprender que cada 
persona merece ser tratada con consideración y respeto. 
La empatía nos permite ponernos en el lugar del otro y 
descubrir que, más allá de nuestras diferencias, 
todos compartimos los mismos anhelos: 
vivir en paz, ser queridos y construir un futuro mejor 
para nuestros hijos y nietos. 
Si cada uno de nosotros sembrara un poco más 
de comprensión y un poco menos de egoísmo, 
el mundo sería un lugar mucho más amable. 
Las grandes transformaciones comienzan con 
acciones sencillas y con corazones dispuestos a 
compartir en lugar de competir. 
Construyamos una sociedad donde el amor, la solidaridad, 
la honestidad y el respeto sean los pilares 
de nuestra convivencia. 

Porque un mundo mejor no depende únicamente 
de los grandes líderes, sino de millones de personas 
comunes que, cada día, eligen hacer el bien.  

¡Qué nunca dejemos de creer que la paz comienza en cada uno de nosotros!

"Muchas gracias"
*Dios los bendiga*

Sobre una idea de:

viernes, 17 de julio de 2026

"LAS ÚLTIMAS CARTAS DE MANUEL DORREGO"


Retazos de la historia de mi Argentina

Diciembre de 1828

En ese entonces existían dos movimientos enfrentados por el poder, los Unitarios y los Federales.

Con la renuncia de Bernardino Rivadava, los unitarios perdieron su más firme apoyo.
Los federales aprovecharon esa situación para llevar al cargo de gobernador de Buenos Aires, a su ilustre jefe, Manuel Dorrego.
Sin embargo los unitarios no perdieron la esperanza de recuperar el gobierno.
Los generales Paz y Lavalle, fueron los llamados a derrocar al gobernador federal.
Dorrego cayó prisionero, en poder del general Lavalle, en los campos de Navarro.
El jefe vencedor, en un instante de irreflexión, que la historia ha condenado duramente, se drigió a su edecán y le dijo: -- Vaya usted y comuníquele al coronel Dorrego, que dentro de una hora será fusilado.
El edecán cumplió la penosa misión.
El prisionero lo esperaba nervioso, y cuando escuchó la intimación, se dió un fuerte golpe en la frente, exclamando: ¡Santo Dios!
--¡Amigo mío!-- le dijo entoonces a Angel Elías, edecán de Lavalle, proporcióneme papel y tintero, y haga llamar con urgencia al sacerdote Castañar.
Mientras se cumplñia este deseo, Dorrego se sentó a escribir varias cartas: una de ellas la dirigió a su esposa Angelita, y otra a su hija Isabel.  Helas aquí:
                                  

"Mi querida Angelita:

"En este momento me intiman que dentro de una hora debo morir; 
ignoro por qué, mas la Providencia Divina, en la cual confío en este momento crítico, asi lo ha querido.
Perdono a todos mis enemigos, y suplico a mis amigos, que no den paso alguno en desagravio de lo recibido por mí.
Mi vida: educa a esas amables criaturas, se feliz, ya que no lo has podido ser en compañía del desgraciado"

                                        Manuel Dorrego

"Mi querida Isabel:

 Te devuelvo los tiradores que hiciste a tu infortunado padre"

Estas fueron las últimas cartas que escribió Manuel Dorrego, a su esposa y a una desus hijas, poco antesde caer fusilado.

Manuel Dorrego

*
*     *

Doce años más tarde, en el mismo 13 de diciembre, un hombre se arrodilla en el sitio en que había sido colocado el banquillo de Dorrego.
¡Postró allí su frente altiva y su alma heroica, y derramó las primeras lágrimas de su vida"
Aquel hombre,  era el general Lavalle.
                                                            


Extractado del libro de lectura para 4to. grado, "Alfarero", publicado en octubre de 1942.


¡Muchas gracias!
"Dios los bendiga"





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