domingo, 14 de agosto de 2011

Chisteando con Oscar







Un chistecito quería cruzar una calle muy transitada. Entonces un chiste grande le ayudó a cruzar la calle.
¡Que chiste bueno!



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Era una vez un ciempiés que andaba afuera de su casa, y en eso una gallina se lo quería comer, y corre desesperado a la puerta de su casa y le grita a su mamá:
- ¡Mamá, mamá ábreme la puerta porque la gallina me quiere comer!.
Y la mamá responde:
- Ahorita voy hijito, nomás déjame ponerme los zapatos.

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En la escuela, la maestra dice:
A ver Luis, ¿cómo te imaginas la escuela ideal?
¡Cerrada, maestra!
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La política es semejante a la religión; la diferencia es que en política cada uno confiesa los pecados del adversario.
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<Si caminar fuese saludable, el cartero sería inmortal.
La ballena nada el día entero, sólo come pescado, bebe solamente agua y... ¡es gorda!
El conejo corre y salta. Pero vive sólo 5 años.

La tortuga no corre, no nada, no salta, llega última, no se apura y... vive 450 años.






La risa es capaz de sanar las heridas del alma. Rìan seguido y vivan felices.


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