sábado, 12 de enero de 2019

"Hasta pronto, querido Poeta de Dios"





Don Pedro Benitez.
Maestro, amigo, hermano,compañero, consejero, hombre de Dios. 
Cómo definir a un ser bendecido que en vez de escribir con tinta sus poesías, lo hacía con amor de la más pura calidad.
Nos cuesta despedirlo. Hemos recibido tanto de él, que no nos conformamos con recordarlo.
Sencillo, humilde, honesto, leal, siempre preocupado por sus semejantes, sembrando la Fé y la Esperanza en los corazones de todos los que tuvimos la dicha inmensa de tratarlo.
Nunca desoyó a quién fue en busca de consejo, comprensión, aliento...
Pero, hace unos días, no pudo negarse a acudir al llamado de quién fué su guía y su razón de vivir. 
Dios lo necesitaba a su lado y él obediente a su mandato, como siempre, levantó el vuelo hacia la morada del Señor, desde ahora, su casa.
Ayer 11 de enero, hubiese festejado 72 años de amor junto a su eterna compañera, Isolina.
Una vida ejemplar de trabajo, predicación y formación, dejó, a través de su ejemplo y sus poesías, normas de vida sanas y amorosas.
Me permito sumar a nuestra madrina Irma, y a nuestro amigo Juanse en este saludo, porque compartimos un cariño muy grande por el querido maestro y nos golpeó fuerte su partida.
A su compañera de toda la vida, a su familia, a sus incontables amigos, nuestro sentir profundo e incondicional afecto.
Gracias por su amistad Pedro querido, gracias por su dignísimo ejemplo, gracias por sus enseñanzas.

A Don Pedro Benitez

Qué suenen las trompetas, qué canten Querubines,
el Cielo está de fiesta porque llegó "El Poeta",
ha transitado el duro camino de la tierra,
pero hoy ha logrado llegar hasta su meta.

Privilegio ganado por bueno y por sincero,
pues vivió su docencia, de maestro y humano,
con amor y paciencia y marcando una senda,
y siendo ejemplo vivo de hombre y de cristiano.

Cada vez que la duda se atraviese en mi ruta,
buscando en sus poesías, reencontraré el sendero,
porque fué un elegido por Dios para enseñarnos,
a mirar hacia adentro, al amor verdadero.

Todo será distinto, después de su partida,
pero no lo lloramos, porque él era alegría,
seguiremos andando, tratando de imitarlo,
diciéndole, ¡hasta pronto! hasta que llegue el día.

Simplemente Mario

Con todo nuestro amor hacia usted, siempre lo tendremos presente en nuestras oraciones y en nuestras charlas, porque es parte de nuestras vidas.
Y así será, hasta que Dios lo disponga. 


Irma, Juanse y Mario


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